20 de noviembre de 2012

La huelga tiene, qué sé yo...

El paro por las nubes, las tasas disparadas, la educación prohibitiva, la sanidad sacrificada y las condiciones laborales menospreciadas.

¿Qué se hace al respecto? Lo típico, lo que se hace casi por inercia, esencialmente manifestaciones y huelgas. Huelgas de un día y manifestaciones tipo sentada, concentración en un punto fijo o recorrido por unas calles, todas ellas con sus correspondientes gritos de guerra.

Aunque suene impopular decirlo, creo que es momento de poner nuestra mente en un modo práctico y cuestionarnos si realmente todo ese esfuerzo se traduce en cambios (nuevas leyes, nuevas políticas, etc.) o si sólo sirve para descargar adrenalina y limpiar algunas conciencias individuales.

Me niego a creer que la gente de ahora es menos comprometida que la de antaño, lo que ocurre es que los tiempos han cambiado, y por ello las formas de protesta también deberían de cambiar, adaptándose a la nueva realidad. A una realidad donde los ciudadanos están inmersos en un boom comunicativo, habituados a que cada día les bombardeen con la guerra de turno, con un sinfín de manifestaciones y les describan, con todo lujo de detalle y morbo, otras tantas penurias ajenas. A una realidad donde todo llega a través de los medios de comunicación, en los cuales lo cotidiano aburre y lo original provoca.

Es el momento de buscar alternativas, nuevas formas de protesta que consigan lo que en otro tiempo se conseguía a través de la huelga o la manifestación. Formas de protesta que incidan efectivamente en la sociedad, que sean capaces de convencer y esperanzar a los que participen en ellas y, sobre todo, capaces de impedir el olvido de los no participantes al pasar la página del periódico.

No sé cuál es el camino adecuado, pero los recorridos hasta ahora no brillan por su efectividad.

No sería justo acabar esta entrada sin reconocer la efectividad que sí tienen ciertas huelgas que se producen en ámbitos muy concretos, como puede ser el de los transportistas o los recogedores de basuras, pero siendo realistas ésas no son las más frecuentes.



En fin, a innovar, que es lo que nos toca.


4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, hay que innovar, pero ya se encargaron las grandes multinacionales americanas en vaciarnos la cabeza de ideas propias que no consistan en un "mamá dame 70 euros que me voy a comprar unas Vanners!" Este es nuestro futuro?
    BB

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    1. ¿Por qué multinacionales americanas? Con multinacionales llega. Creo que da igual de dónde provengan.

      En todo caso, totlmente de acuerdo con la entrada. La "huelga" es un modelo que no responde a las necesidades actuales. Las "huelgas generales" no alcanzan sus objetivos y son lavaderos de conciencias más que manifestaciones de un sentimiento real. Pero sí creo que funcionan las huelgas/manifestaciones en sectores concretos y con propósitos bien definidos.

      Muy buen blog Arandanito, te sigo en tu viaje :)

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  2. Hace unos meses, en Barcelona, un millón y medio de personas salieron a la calle, manifestación que ha tenido un enorme impacto a lo largo del territorio español, y no sólo español... Ello es un ejemplo claro de que cuando la gente sale a la calle mostrando un gran hartazgo y protesta puede tener un gran efecto, que no puede ignorarse.

    Estoy de acuerdo en que las "huelgas generales" se han convertido en un instrumento obsoleto de protesta. No obstante, lo cierto es que, hoy en día, no existen alternativas reales. Mientras que hay que tener en cuenta que, como bien dices, los tiempos han cambiado, y con ello las formas de explotación, adaptándose éstas sí a las nuevas realidades...

    En una sociedad dominada por el corporativismo, es difícil encontrar un espacio que legitime las voces críticas, una alternativa al orden establecido.


    Espero más actualizaciones :)

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    1. Causa-Efecto. Por desgracia, el efecto de las huelgas mayoritarias no es el cambio de la situación que las motiva. Como mucho suenan, dentro o fuera (o ambos, ejemplo que citas de Cataluña) pero sí que pueden ignorarse y, de hecho, se ignoran.

      Por otra parte, creo que la alternativa de protesta más clara para los tiempos que corren es tan simple como paralizar el consumo de todo lo que no sea esencial.
      Esto sería, a mi entender, bastante justo y legitimaría la protesta al más alto nivel.
      Cada uno se manifestaría en su grado concreto de compromiso real con la queja: Habrá quien diga que está totalmente a favor de la protesta y no consuma absolutamente nada que no necesite realmente (incluso se podría labrar alternativas al consumo), y habrá quien diga que está totalmente a favor de la protesta y compre con absoluta normalidad. Por tanto, los datos serían bastante claros y la presión que ejercería dicha protesta sería proporcional al compromiso social real con la causa.

      Ahí queda mi opinión.
      pd. Este anónimo ya sabéis quien es ;)

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